Sin duda, la noticia bomba de este fin de semana ha sido el anuncio por parte de la UCI del primer caso de doping tecnológico en el ciclismo.

A pesar que desde hace años no han dejado de aparecer rumores sobre el posible montaje de motores ocultos en las bicicletas, no ha sido hasta este pasado domingo cuando se ha descubierto el primero de estos fraudes mecánicos en la bicicleta de la belga de 19 años Femke van den Driessche, mientras disputaba los Campeonatos del Mundo de ciclocross celebrados en Zolder (Bélgica).

Según la información oficial facilitada por la Unión Ciclista Internacional, la bicicleta de la actual campeona de Europa y favorita para hacerse con la prueba sub-23, fue apartada para su investigación conforme con las reglas de fraude tecnológico, descubriendo tras retirar el tubo del sillín una serie de cables y un motor situado en la zona del pedalier.

motor oculto bicicleta

Tras hacerse público, las reacciones no se han hecho esperar, entre ellas la de la señalada Femke van den Driessche, que niega las acusaciones:

“Yo no sabía nada al respecto. No sé cómo esa bicicleta llegó allí. Me sorprendí al ver que esa no era mi bicicleta, sino la de un amigo, es idéntica a la mía, pero ésta terminó en mis manos después de un error de un mecánico”

El padre de van den Driessche también defendía y ratificaba las palabras de su hija:

“Esa no era la bicicleta de Femke. Alguien de su entorno, que se entrena con ella de vez en cuando, la trajo al box del equipo. Femke nunca tuvo la intención de usar esa bici”

Para colmo, y pese al uso de un motor en su bicicleta, la ciclista belga no pudo ni tan siquiera terminar la prueba, teniendo que retirarse antes de tiempo, precisamente por una avería mecánica.

Ahora, Femke van den Driessche, no solo se enfrenta a duras sanciones que pueden costarle mínimo 6 meses de suspensión y multas de entre 20.000 y 200.000 francos suizos (según el artículo 12.1.013 bis), sino que además la marca de la bicicleta trucada, Willier, ya ha amenazado con emprender acciones legales con el fin de salvaguardar el buen nombre y la imagen de la compañía

Muchos pensareis que como ha sido posible detectar este fraude tecnológico, primero en la historia del ciclismo, si hasta ahora no se había descubierto ningún caso, a pesar de los muchísimos rumores y algún que otro suceso extraño. Pues bien, parece que la UCI estrenaba una nueva tecnología de escaneo que detecta este tipo de trampas, y por lo visto, funciona bastante bien. Desde luego esta noticia es un aviso a navegantes, aunque seguramente, visto lo visto con el dopaje, no será el último caso.

 

 

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